Los tratantes de blancas modernizan sus métodos


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Monterrey.- Karina llegó a Monterrey convencida por su novio, Mario, quien prometió que le conseguiría trabajo con buena paga en la empresa de ventas de un amigo.

A los tres días de estar alojados en un céntrico hotel, llegó a la puerta de la habitación su futuro jefe. Tras la presentación y una breve charla, el novio salió con el pretexto de ir a comprar unos refrescos.

Mario no regresaría. La joven de 17 años lo supo cuando el hombre la arrojó sobre la cama para abusar de ella.

«Me dijo que no regresaría y que mejor me convenciera de que ahora era de él, que le había pagado por mi y que tendría que hacer lo que él me dijera», narra Karina.

A partir de ese momento inició el tormento: ahora formaba parte de una red de trata de mujeres para la explotación sexual y tendría que cooperar.

La forma de engañar a las jovencitas para ser reclutadas y explotadas ha cambiado en los últimos dos años.

Hasta hace poco más de dos años, la manera tradicional de reclutar mujeres para este fin era a través de desconocidos, dueños de bares o con anuncios en los medios de comunicación que prometían lucrativos empleos.

Ahora son los novios, los hombres en quien ellas confían, a quienes las mafias se acercan para «ganchar» niñas y jóvenes para prostituirlas al mejor postor, advirtió el Doctor Arun Kumar Acharya.

«De 50 mujeres que nosotros entrevistamos, 37 fueron engañadas por el novio, es el novio, al que conocen hace mucho tiempo, quien las vende a estas redes», explicó.

Reveló que el 70 por ciento de éstas eran menores de 15 años, y el resto no pasaba de los 25.

Ahora van tras niñas

Las esclavas sexuales cada vez son de menor edad, supone que esto es porque son más fáciles de engañar, además de representar menor riesgo de infecciones y que su retribución es mayor y por más tiempo.

«Antes lo menor era de 14 y 15 años, ahora se puede encontrar niñas de 9 y 10 años», apuntó el investigador.

La difusión de la prevención que ha hecho la autoridad en los últimos años, causó concientización en la población, por lo que los tratantes tuvieron que cambiar su método de acción.

En el 2009 Kumar Acharya encabezó una investigación sobre la Trata de Personas en Monterrey, auspiciada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), misma que fue concluida y entregada en el 2013.

El Investigador en Ciencias Sociales, con especialidad en Desarrollo Regional y Urbanismo, Tráfico de Personas, Migración y Género, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, señaló que el estudio se presentó ante la Cámara de Diputados y con esto se lograron modificaciones importantes a la Ley.

«Cuando hicimos el libro «Perspectiva de Trata de Personas en México» sólo en nueve estados mexicanos tenían Ley de Trata, después de éste, hay 29 estados que tienen la Ley; no tenemos gran cosa, pero ahora tenemos la Ley que no teníamos hace dos años», subrayó.

Monterrey es el segundo lugar con más crecimiento de este problema a nivel nacional, después de Cancún.

De las 300 a 350 mujeres que llegan cada mes a la ciudad, el 50 por ciento se quedan por cinco o seis años a trabajar en bares, table dance, hoteles y casas de masaje…

Fuente: ABC Monterrey