La Trata utiliza cada vez más las redes sociales como método de captación


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Una persona cualquiera sentada frente a su computadora o celular conectada con cualquier red social sin saberlo puede estar siendo victima de un delincuente que usando distintos “trucos” puede saber cuales son sus sueños, sus miedos, sus problemas emocionales, sus intimidades.
Lo que quizas empezó como una inocente charla con un desconocido puede terminar siendo un caso mas de pornografía infantil, o de trata de personas, secuestro, violación o incluso la muerte.

El engaño, la trampa  cibernética

Se estima que el 50% de los contactos con desconocidos en las redes sociales son con fines de trata, según información brindada por  Teresa Ulloa Ziáurriz, directora de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac).

De estas víctimas un 46%  aún se encuentra desaparecidas  y solo el 4% fueron localizadas muertas.

Ulloa Ziáurriz explica que desde el progreso de la globalización, y con ello, mayor accesibilidad a Internet, los delitos de trata de personas y el uso de recursos cibernéticos para engañar a menores de edad han aumentado, lo que ha generado que las cifras de víctimas de abusos en redes sociales, como Facebook y Twitter, sean mayores.

 

La directora de Catwlac afirmó que la manera en que trabajan reclutadores de trata o personas que buscan obtener pornografía infantil se ha sofisticado, al punto de lograr que un menor de edad se desnude frente a la cámara de su computadora en menos de siete minutos, según estudios realizados por el  FBI.
Según el informe anual presentado por el CATWLAC  la mayoría de las víctimas es del sexo femenino y adolescentes entre los 12 y 18 años, seguido de niñas entre los 3 y 11 años, y de los 19 y 28 años.

 

Para el caso de los hombres, en su gran mayoría son niños entre los uno y nueve años de edad.

 

La mayoría de las víctimas registradas proviene principalmente de niveles socioeconómicos intermedio y con nivel de educación hasta la secundaria.

 

A partir de los casos reportados, sobre la relación entre las víctimas con la persona que las recluta, se dio a conocer que la mayoría de éstas, en los casos con los que se cuenta con la información, no tiene relación con quien las engancha.

 

Ser vulnerables ante los extraños

Julio Téllez, especialista en informática jurídica y ciberjusticia de la UNAM, señaló que existe omisión en las redes sociales sobre la privacidad en elementos de información que se entregan a desconocidos.

Explicó que «entre más información personal se tenga disponible por redes sociales, la vulnerabilidad de ser susceptible a casos de trata o un engaño mayor».

«Lo que sucede con los menores es que, por ser más ingenuos y menos maliciosos, tienden a creer con mayor facilidad en una persona extraña y que generalmente se está haciendo pasar por alguien más», dijo.

Comentó que este fenómeno conocido como Grooming -que consiste en un conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual- se ve facilitado por la información personal que se entrega a través de las redes sociales.

 

En este caso, el reclutador o la persona que ejecuta el engaño tiene más herramientas al conocer sus gustos como bandas musicales, comida, entre otros aspectos, para convencer al menor.

 

También se ofrece información para ser localizados como lugar de residencia, escuela o lugares que visita, lo que genera que pueda existir acoso físico y no sólo virtual.

Téllez señaló que cuando se crea una cuenta en alguna red social generalmente no se leen las políticas de privacidad, que calificó como «deliberadamente omisas», ya que para proteger datos de extraños deben accederse a las preferencias de seguridad y cambiarse manualmente.

 

«En las políticas no se aclara cómo podemos preservar nuestra información para que casi no la pueda ver nadie», dijo, sin embargo, recomendó leerse para saber qué es lo que se tiene expuesto.
Recomendó a los usuarios agregar sólo a personas conocidas y no dejar datos personales al público. Afirmó que es mejor restringir la información al público en general.

Afirmó que tener una buena relación de comunicación entre padres e hijos, y que los primeros estén informados sobre sus amistades y sus actividades en la red, es es una de las principales claves para evitar este tipo de situaciones.