Avisos engañosos: método de captación para la trata de personas


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Por la Dra. Angeles Palacios. Jueza de Control Penal Juvenil de Rio Segundo (Cordoba), >La trata de personas o comercio de personas con fines de explotación es un negocio cuyo objeto principal es el ser humano. Genera un movimiento económico de alrededor de treinta y dos millones de dólares anuales. Sus principales víctimas son las mujeres y los niños, especialmente menores de edad, porque facilita su venta en numerosas ocasiones.

Según el artículo 3 del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, la trata de personas es definida como la “captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción (…) con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.”

Este flagelo, que no reconoce nacionalidad, y que se extiende a lo largo y a lo ancho del mundo, junto con el trafico de arma y el narcotráfico, constituyen los negocios más lucrativos del planeta, y para poder llevar a cabo su cometido esta moderna forma de delincuencia funciona en “red”, que se extiende fuera de las fronteras de una sola nación, lo cual ha generado problemas para la aplicación de la ley penal, tanto de forma como de fondo. Constituye una novedosa modalidad de delincuencia, ha demandado una actualización conceptual dentro del campo jurídico en general para poder abarcarlo. Ello determinó, en primer lugar, el reconocimiento del problema; en segundo lugar la necesidad de dotar de herramientas jurídicas útiles a los Estados, uniformes y de consenso generalizado; y en tercer lugar adecuar los métodos investigativos nacionales, que permitan llevar a cabo los procedimientos judiciales para combatir este tipo de criminalidad organizada. De todas las formas de trata, el mayor porcentaje lo registra la explotación sexual, que involucra principalmente a las mujeres y los niños.

Es un delito que se comete en tramos. El primer escalón consiste en la captación o reclutamiento, que es la puerta de ingreso a la red. La forma de la captación variará según se trate de trata dura o blanda. La trata blanda aprovecha la especial vulnerabilidad de las personas, que desde su carencia presta consentimiento en su propia explotación, en tanto que la trata dura consiste en la búsqueda, inteligencia, secuestro, traslado, explotación, en contra de su voluntad expresa, sin que medie su voluntad. Constituye, pues, un mayor daño a la victima por su modalidad.

¿Pero que es captar? Según enseña la Real Academia, captar significa “atraer a alguien, ganar la voluntad o el afecto de alguien”. Entonces, conforme a ello, será diferente el modo de captación. Evidentemente en el caso de trata dura, la captación se produce a través del secuestro, en tanto en el caso de trata blanda, se aprovechará la vulnerabilidad de la víctima a través de su necesidad económica, y su búsqueda de salir de la situación de pobreza material y moral, con el anhelo de cambiar su suerte.

Es así que el medio más fácil y seguro de ingreso a la red de trata será a través de la respuesta a los avisos publicitarios, que se encuentran publicados, en los medios. Diarios, revistas, en la calle a través de pegatinas o por medios informáticos, (por Internet, Facebook, y otras redes sociales).

Avisos engañosos: método de captación para la trata de personas

Campaña lanzada por Despegalo en el 2013

Por ello es conveniente prestar atención a este tipo de avisos, que muchas veces se publican en los diarios para advertir de qué modo las redes captan personas. Normalmente, se pone un aviso dirigido a una franja etárea de ente 18 y 25 años, sin pedir ningún tipo de condiciones personales para el desarrollo de la tarea (sea idiomas, cursos, o cualquier otra habilidad). Se coloca el número de teléfono celular, y se indica que se acepta “llamadas a pagar” y desde cualquier lugar. En ocasiones, se ofrece un trabajo, con muy buen ingreso, en otro punto geográfico (la trata siempre requiere traslado), sea como doméstica, niñera, empleada de comercio, modelo, etc. Se le hace saber que los costos de traslado consistirán en un adelanto económico, que la persona devolverá con el ingreso que perciba cuando ya acceda al trabajo.

Contrae así, lo que se ha dado a llamar “servidumbre de deuda”. Pues a esta deuda, la persona nunca la termina de cancelar, es más, la va incrementando con el tiempo, pues se le suman todos los insumos que produce cuando ya este sujeta de explotación sexual. Se le pide los documentos para poder efectuar la compra del pasaje y los traslados fronterizos. Normalmente es acompañada de una simpática mujer, a la cual nunca más ve, porque en la red ella ocupa el último eslabón, que es el de pescar personas. A veces se trata de alguna mujer, explotada sexualmente, quien también habría sido captada anteriormente y que su único modo de sobrevivir es siendo parte integrante de la red. Volvamos a la víctima: ella es convencida de que tiene obligación de saldar la deuda económica, es manipulada con la esperanza de que cuando eso ocurra, quedará en libertad. Al llegar al lugar, se topa con la triste novedad que no existe tal trabajo y termina presa en un burdel, obligada a ejercer la prostitución sin su consentimiento.

Para poder sobrevivir, normalmente le proveen drogas, y otros fármacos con el objetivo de quebrar sus resistencias. Es permanentemente rotada de un lugar a otro, en breve lapso de tiempo. Ello dificulta su posibilidad de rescate, ya que de conocerse su paradero, cuando se la busca, es trasladada a otro espacio geográfico, sea dentro del país o fuera de él.

Se debe decir que estas organizaciones tienen imperio, poseen sus propias normas, manejan sus propios recursos, tienen publicidad, empleados, división de roles y de funciones, hasta una cierta “carrera” o sistema de ascensos, vehículos, movimientos económicos, más importantes que muchas empresas y que algunos países del tercer mundo. Para haber logrado tal poderío y desarrollo, han contado necesariamente con la complicidad funcional de los tres poderes gubernamentales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), quien a través de la corrupción venal de sus funcionarios de distinta jerarquía han abierto la puerta a este flagelo tan difícil de erradicar, y que coloca en un grave riesgo a las personas vulnerables.

Por ello se considera un avance el decreto presidencial 936/11 (llamado también “Protección Integral de las Mujeres”), a través del cual se dispuso prohibir en todo el territorio de la República Argentina los avisos que promuevan la oferta sexual o hagan explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual, por cualquier medio, con la finalidad de prevenir el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, y la paulatina eliminación de las formas de discriminación de las mujeres en cumplimiento de la ley 26.364, la ley 26.485 y de las convenciones internacionales, que ordenan eliminar la discriminación y violencia hacia la mujer y el deber de los Estados Parte de las mismas, de alentar a los medios de comunicación, a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas y a realzar el respeto a su dignidad.

Según el espíritu del decreto presidencial, lo considera un real avance en la lucha contra la trata y de la oferta de la prostitución. Es importante subrayar que se pone en equivalencia la prostitución y la trata.

Pues en todas las formas de trata se cuenta con dos aliados de hierro: la pobreza y la indiferencia. Y, por supuesto, con lo que la mantiene vigente y próspera: los mal llamados “clientes”.

Por ello, para poder brindar una respuesta adecuada se debe combatir la pobreza para poder salir de la situación de vulnerabilidad, procurando fomentar el desarrollo de medios propios en las víctimas, a través de la educación o de la iniciativa en oficios en los que puedan comenzar a sentir que sí pueden diseñar una vida distinta.

Salir de la indiferencia, a través del gestar conciencia en todos los sectores de la sociedad, desde las escuelas, edificios públicos, universidades, etc., intentando quitar el velo de los ojos de los ciudadanos con mirada adormecida. Afortunadamente, éste es el objetivo que más se ha cumplido, pues se ha empezado a comprender la idea que la prostitución y el trabajo esclavo es una forma de violencia y que, por tanto, no se puede entender como relación laboral alguna, dado que no puede haber derechos laborales ni mercantiles cuando se violan derechos fundamentales.

La obligación de los poderes públicos es evitar, en lo posible, que tanto ésta como cualquier otra forma de violencia, afecte a un ser humano.

Nos hacemos eco de las palabras de la Coalición Internacional contra el tráfico de mujeres y Dirección del programa de promoción de la mujer de la Unesco:

“La prostitución no es una expresión de libertad sexual de la mujer, sino que tiene que ver casi siempre con la violencia, la marginación, la dificultad económica y la cultura sexista y patriarcal. De acuerdo con estas tesis, la clave para enfrentar el problema pasa porque la sociedad recupere su capacidad de indignación ante esta forma de esclavitud que es la prostitución.

Fuente: La union digital

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