Turismo sexual infantil, siniestro modo de viajar


Print Friendly, PDF & Email

NOALTURISMOSEXUALNo hablar de ciertos temas provoca falta de información, conciencia y prevención. El tema sexual es probablemente uno de los considerados tabú y, por lo tanto, el turismo sexual no es un tema del que se hable abiertamente. Los oferentes y los demandantes del turismo sexual se relacionan en un hermetismo que es propio de la clandestinidad en la que accionan, sobre todo, los involucrados en la manipulación de menores.

El turismo sexual infantil implica que turistas adultos abusen sexualmente de menores de edad, a cambio de una prestación económica o favor de alguna clase. Presentan algunos rasgos comunes, como por ejemplo, son mayores de 40 años, con tendencias pedófilas, originarios de países ricos y tienen buen nivel económico. En cuanto al destino, generalmente, eligen países que muestran condiciones socio-económicas adversas, un tipo de cambio favorable y la escasa protección legal brindada a la niñez y a la adolescencia, factores que los tornan más atractivos. Respecto al clima, prefieren zonas tropicales, como por ejemplo, México, Brasil y El Caribe, en donde se registran los mayores niveles de explotación sexual. Las víctimas elegidas suelen ser las más vulnerables, como por ejemplo, las que viven en situaciones de extrema pobreza cuya familia es, en ocasiones, la entregadora, ya que concibe esta práctica como un alivio económico –aunque sea efímero–, a pesar del perjuicio que causa a la integridad del menor.

La falta de datos fiables y de denuncias de casos de turismo sexual infantil son producto de la clandestinidad en la que se opera, apoyadas en el secuestro y la explotación sexual, en un marco de impunidad. Es más grave aún, cuando se investiga un poco más allá del turismo, y se descubren las redes de trata de personas y de prostitución infantil. Todas estas prácticas lucrativas son controladas por mafias criminales que actún en el ámbito internacional, con el respaldo de aquellos que debieran sancionar estos actos. En este sentido, Internet se transforma en una herramienta de complicidad, debido a que facilita el acceso a prestadores que comercializan una amplia gama de servicios sexuales.

El turismo ligado a la explotación sexual es un acto considerado como violatorio de los Derechos Humanos. La OMT (Organización Mundial del Turismo) creó, en la Asamblea General del año 1999, un Código Ético para prevenir la explotación sexual en el turismo. En la Argentina, el vacío legal aún imperante y el cambio monetario favorable para el extranjero contribuyen al crecimiento de este tipo de turismo. Si bien existe un proyecto de ley en pos de la prohibición del turismo sexual, aún no se observan acciones de difusión en el ámbito turístico. Hasta tanto se aplique la normativa que penalice, con el rigor necesario, la práctica de esta actividad, hablar de turismo sexual como una realidad implica un gran paso.

Algunas estadísticas:

  • Según cifras de UNICEF, anualmente ingresan en el turismo sexual infantil 1.000.000 de niños, niñas y adolescentes, sobre todo, en aquellos países con condiciones económicas adversas.
  • Según datos de la OMT (Organización Mundial del Turismo), durante el año 2005, el 63% de los niños/as y adolescentes de las capitales latinoamericanas que se encontraban en situación de calle fueron involucrados en la explotación sexual para el turismo.
  • La OIT (Organización Internacional del Trabajo) considera que aproximadamente 3500 niños/as y adolescentes que viven en la Triple Frontera están vinculados a las distintas formas de explotación sexual, trabajan en las calles, y son reclutados por las redes de explotación, que los obligan a prostituirse en cabarets, prostíbulos, hoteles turísticos y discotecas de la zona.
  • En la Argentina, el reclutamiento para el abastecimiento del turismo sexual proviene, en un 90%, de las provincias de Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, donde niños/as, adolescentes y personas adultas son secuestradas para ser explotadas sexualmente en otros lugares, tales como el sur del país o Capital Federal.

Fuente: San Pablo editorial
Autor: Silvia V. Sarkissian
Enlace: Turismo sexual infantil, siniestro modo de viajar