Trata de personas: 20.900.000 esclavos en el mundo


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Hay estadísticas que cortan la respiración. Porque aunque no somos cifras, los números desnudan. 20.9 millones de esclavos en el mundo, hoy. O hasta 30, según otras fuentes. Con 32 mil millones de dólares en ganancias para el segundo negocio más rentable en el mundo, por encima del tráfico de armas y solo aventajado por el negocio narco. Una persona puede valer 20 mil pesos o 2500 dólares en Argentina, según lugar, edad, cliente… Y creíamos que la Asamblea del Año 13 había terminado con la esclavitud en este país.

“Hoy, genera más utilidades comprar y vender personas que compra y vender armas. Eso nos tiene que doler”, dijo en abril pasado la mexicana Mónica Santamarina, Vicepresidenta General de la UMOFC (Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas), entidad que ese mes realizó en México la V Conferencia Regional para América Latina y el Caribe, con la Trata como tema central. Es así. Vivimos en el siglo que más personas esclavizadas reporta en la historia de la humanidad. El dato de los 20.9 millones proviene de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2012. Esclavitud que se llama TRATA y que se traduce en explotación sexual, laboral, coacción para el sicariato, transporte o venta de drogas, tráfico de órganos, servidumbre de migrantes, pornografía infantil, secuestro y explotación de niños para milicias, explotación sexual infantil, explotación para producción y venta de bebés, para extracción de óvulos y otras formas análogas de explotación y esclavitud. La trata, que tiene como condiciones la coacción y el lucro de una persona sobre otra. Se conduce con modalidad de crimen organizado, tiene estructura “empresarial”, maneja alta movilidad de personas y considera al ser humano un bien transferible y vendible de acuerdo con la oferta y la demanda.

“En esta ciudad la esclavitud no está abolida. En esta ciudad la esclavitud está a la orden del día y bajo diversas formas -dijo el Papa Francisco en Buenos Aires cuando todavía era cardenal, en septiembre de 2011-. En esta ciudad se explota a trabajadores en talleres clandestinos. En esta ciudad se rapta a las mujeres y a las chicas y se las somete al uso y al abuso de su cuerpo, se las destruye en su dignidad. En esta ciudad hay hombres que lucran y se ceban con la carne del hermano. Las víctimas del trabajo esclavo, la trata de las mujeres en situación de prostitución”.

Trata laboral

La trata laboral emplea en nuestro país el sistema de “cama caliente” y fue señalada como uno de los casos testigo en el continente durante la mencionada Conferencia para Latinoamérica y el Caribe realizada en México. En este sentido, es la Fundación Alameda liderada por Gustavo Vera la que ha realizado mayor número de denuncias, con material probatorio adjunto en videos, grabaciones con cámaras ocultas y testimonio de personas que lograron liberarse de la esclavitud. Más de 100 firmas textiles, entre ellas Zara, fueron denunciadas por explotación de migrantes en talleres donde se terceriza la confección de prendas de esta marca. Las denuncias han sido radicadas ante la UFASE por la Fundación Alameda y la Secretaría de DDHH de la CGT, en el marco de la Campaña Nacional contra el Trabajo Esclavo que impulsan ambas organizaciones.

El tráfico de migrantes chinos y dominicanos por la frontera argentino-uruguaya a la altura de Gualeguaychú, destapado en 2012, es otro de los casos que nos estalla en la cara y marca la realidad en la que estamos inmersos, aun cuando no sepamos verla. Por esta misma frontera, amparados en la oscuridad de la noche, a bordo de canoas y pequeñas lanchas, en silencio, numerosos coreanos y chinos han sido ingresados al país desde Uruguay. Hablamos de tráfico de personas, un delito que no es sinónimo de trata ya que implica la aceptación y pago por parte de la víctima para ser trasladada e ingresada clandestinamente a través de la frontera, mientras la trata implica engaño y coacción.

Pero ambas prácticas son parientas cercanas, ya que el tráfico suele terminar en trata: los migrantes (indocumentados, pobres y ocultos de la mirada de la Ley) son entregados a redes de trata que los explotan laboral o sexualmente, según los casos. En la frontera con Bolivia, el funcionario Jorge Oporto Ordoñez, de la Defensoría Departamental de Potosí, denunció al diario Página Siete de su país que “durante 2010 pasaron por la frontera norte entre Bolivia y Argentina 25 mil niños y jóvenes. Solo retornaron 7 mil. Unos 18 mil niños y niñas bolivianas podrían estar trabajando en campos y talleres clandestinos en Argentina, mientras que otros podrían haber tenido como destino la explotación sexual. Una niña, niño o adolescente  se vende ni bien cruza la frontera a 5.300 pesos argentinos, es decir unos 7 mil  pesos bolivianos”. Corroborando esto, en tanto, Mercedes Assoratti, de Esclavitud Cero, apuntó durante el Congreso Anti-Mafia realizado en la UBA en abril de este año que niñas bolivianas de 12 a 13 años son ofrecidas para todo servicio en Argentina por 2500 dólares. Más que a prostíbulos, van a parar a establecimientos fruti-hortícolas y supermercados. Es decir, a trata laboral.

Trata sexual

Los bolivianos no son los únicos migrantes latinoamericanos explotados entre nosotros. Jóvenes paraguayas y dominicanas, por ejemplo, llegan a nuestro país y son violadas física y psíquicamente, amenazadas, violentadas en sus derechos y libertades.

Según cifras actuales de la UFASE (Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas, Argentina), las víctimas de la trata en Argentina son en un 73% mujeres. Y cada vez más jóvenes. La trata sexual es predominantemente femenina en nuestro país. Según el estudio presentado en 2012 por la UFASE y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), la mayoría de las víctimas constatadas son mujeres que tienen hijos menores a cargo (utilizados por los tratantes como elemento de presión), y en el 74% de los casos evaluados entre 2008 y 2012, se encontraban esclavizadas en wiskerías. El resto de los casos, en departamentos privados.

El circuito implica traslados continuos para evitar que se creen lazos entre ellas y posibles resistencias; alcoholismo más cocaína para despertarse del alcohol; embarazos y abortos, enfermedades, violaciones, golpes, privación de alimentos, retención de documentos, cambios de identidad, encierros reales y/o psicológicos, amenazas de atentar contra sus familias si escapan. La esperanza de vida promedio de las víctimas de la trata, por todo lo anterior, es de 35 años (según Mercedes Assoratti). En 2012, el emblemático juicio del caso Marita Verón en Argentina expuso ante la sociedad mucho de todo esto.

El proxeneta y su juego de poder

“El proxeneta ejerce un acto primario de poder para someter, engañar a una mujer, anular su autonomía, con base dominio físico o psicológico; amenaza de muerte real o simbólica, falsa promesa de futuro mejor –expuso en abril pasado el antropólogo mexicano, doctor Oscar Montiel Torres-. Les quitan sus relaciones sociales, familiares y jurídicas… Les dan identidades falsas; tanto, que cuando estas mujeres son desechadas y mueren van a parar a la fosa común porque tienen cédulas falsas y nadie sabe quiénes son… Les dicen que les dan una nueva “familia”, que los proxenetas son su familia. Mentira, nunca serán su familia. Son mujeres desechables”.

Meter presos a los proxenetas no sirve si no hay reeducación, afirma. “La pregunta es cómo reconstruimos la masculinidad violenta que tienen esos hombres para evitar que sigan reproduciendo ese patrón en su entorno. Porque irán a visitarlos a la cárcel sus amigos, parientes, hermanos, hijos… Que creen que no cometerán sus “errores” para no caer presos y emplearán métodos cada vez más sofisticados para engañar. Porque son dinámicos y se adaptan a las circunstancias”.

……

La trata está entre nosotros, acá nomás, a la vuelta de la esquina. “Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad y es no resignarse”, decía Ernesto Sábato. Podemos respetar la dignidad humana de muchas formas, incluso desde las palabras. Aprender a no revictimizar con los términos, recordar por ejemplo que no hay niños que se prostituyen sino niños prostituidos o niños explotados o niños tratados. Que no hay “locas” ni “gatas” sino mujeres en situación de prostitución. Que nadie nace para prostituta.

Podemos ser la voz de los que no tienen voz. La caricia de Jesús para los que sufren trata, explotación, coacción, esclavitud. O dar la espalda y cometer abandono de persona. La decisión es de cada uno. Las consecuencias, de todos.


Fuente: Desde  la Austral
Enlace: Trata de personas: 20.900.000 esclavos en el mundo

Autor: Verónica Toller

En el desempeño de su trabajo periodístico, Verónica Toller ha denunciado tráfico de menores de Argentina a Uruguay para trata sexual, y ha cubierto casos de trata sexual y laboral en distintas ocasiones, hacheros y menores explotados en obrajes madereros, explotación laboral infantil, allanamientos de prostíbulos, así como de tráfico de chinos, coreanos y dominicanos en la frontera con Uruguay.