Trata de persona, Gloria Abratte relató detalles del caso «Good Night»


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good_night_lonquimayLa administrativa que fue adscripta para desempeñarse en la subcomisaría de Lonquimay, relató los indicios que la llevaron a pensar que había mujeres retenidas para ser obligadas a prostituirse, en connivencia con las autoridades locales. «Un agente me confirmó que (el ex subcomisario, ahora ascendido comisario) Alanís tenía la mujer del cabaré encerrada», dijo la testigo.
Gloria Liliana Abratte es la persona que informó a las autoridades provinciales de la irregular situación que se observaba en Lonquimay, sobre la actitud del subcomisario Carlos Adrián Alanís. El imputado está acusado como coautor en delito de trata; y ayer se abstuvo de realizar declaraciones ante la jueza subrogante federal, Iara Silvestre.
Por su parte, Abratte dialogó con Radio Noticias y se mostró esperanzada de que por fin, luego de cuatro años, «se esté avanzando e investigando. La historia dirá porque se tardó cuatro años en investigar esta causa sin la premura que correspondía, porque un delito como la trata de personas es un flagelo que nuestra sociedad debe combatir», expresó inicialmente.
Relató que fue adscripta a trabajar como administrativa en la subcomisaría de Lonquimay y «me sorprendí mucho, porque cuando fui a esa localidad pensé que era un pueblo tranquilo y me encontré con una situación muy terrible, como era ir a la farmacia y ver que un señor que se denominaba empresario de un cabaré, compraba toallitas femeninas para mujeres. Evidentemente estas niñas y mujeres estaban en una situación de esclavitud tal, que no podían salir a hacer sus compras en un pueblo tan pequeño que tiene 1.600 habitantes», relató.
«De ahí empecé a pensar; cuando fui adscripta mis allegados me decían que lo único que iba a tener eran problemas, pero nunca pensé que fueran a ser de ese nivel. Y menos pensé que el subcomisario Alanís, utilizaría los recursos del Estado como la vivienda adjunta a la comisaría, para tener allí mujeres encerradas».
– Hay que decir que el subcomisario fue ascendido… (hoy en día es jefe de la Comisaría Departamental de General Acha)
– Peor fue mi decepción, cuando un día viendo la televisión, observé que le entregaban un premio por su labor. Pensé que se habría reivindicado y había comenzado a efectivizar su trabajo de otra manera, a raíz de la denuncia.
– ¿Qué observabas y cómo era que mantenían a esas mujeres en la vivienda de la comisaría?
– Cuando llegué a la localidad, el subcomisario estaba sorprendido porque me habían adscripto, siendo yo una administrativa y no policía. En segundo lugar, él me dijo que necesitaba personal de limpieza más que para hacer trámites administrativos. Recuerdo que le contesté que iba a tratar de adaptarme al trabajo siempre y cuando fuera relacionado con el aspecto administrativo. Pero en un momento tuvo expresiones que no me agradaron y comencé a desconfiar. Me dijo que en algún momento me iba a llamar de noche, si me necesitaba, porque había problemas con mujeres que no eran como yo, me recalcó, y que se podían portar mal. Imaginé casos de violencia de género, aunque gracias a Dios nunca me llamó. Me comunique con Casa de Gobierno para contar estas irregularidades, di todos los pasos previos a la denuncia. Informé telefónicamente, concurrí a una audiencia con el ministro (de Gobierno, Justicia y Seguridad) que primero estaba Rodolfo «Pildoro» Gazia. Estuve adscripta desde septiembre de 2007, trabajé todo 2008 y en 2009, cuando fui a informarle al ya ministro César Rodríguez, le dije que cuando se me terminaba la adscripción, volvía a Santa Rosa. Pero realmente, viví una odisea. Por ejemplo, cuando llamaba el comisario Roldán de Catriló, tenía que ir a comunicarle la llamada a Alanís. Iba a golpear la puerta (de la vivienda anexa a la subcomisaría) y escuchaba otras presencias, pero él vivía solo porque estaba separado. Empecé hacer deducciones, hablé con agentes y me dijeron que tenía a la mujer del cabaré encerrada.
– ¿Qué te dijo el ministro cuando le contás todo esto?
– (César) Rodríguez me trató muy bien, se hizo cargo de lo que yo le informé y se empezó a investigar; intervinieron los teléfonos y se inició la investigación. Si él (Alanís) convivía con la regenteadora, encargada del cabaré de Colonia Barón, estaba sabiendo de que encubría un delito.
-¿Qué pasó después de la intervención de los funcionarios provinciales con tu trabajo?
– La pasé muy mal, seguí adelante porque la denuncia la hice recién en 2009 y telefónicamente. Tardé porque no es fácil estar en una comisaría sabiendo que el jefe está cometiendo un delito y vos vas a ir a denunciar.

Connivencia.
Abratte también se refirió a la cercana relación que tenían el subcomisario Carlos Alanís con el intendente de Lonquimay, Luis Rogers. «Eran muy asiduas las visitas del subcomisario a la municipalidad, casi a diario. Dabas una vuelta por el pueblo y la camioneta de la comisaría estaba siempre estacionada en la casa del proxeneta, del señor dueño del cabaré (Carlos Fernández) que ahora fue comprobado que era quien captaba a las víctimas», señaló la testigo.
También mencionó, siendo que el intendente firmaba las libretas sanitarias de las mujeres que allí se desempeñaban, que «al médico lo habían ‘apretado’ para que lo firmara. Incluso una vez fue la mujer de Fernández al hospital con un cúmulo de libretas para que se las firmara sin controlar a las interesadas; se negó y a raíz de eso, los estudios los firmaba el director del Hospital de Catriló», culminó.

Alanís no declaró
Ayer le tocaba el turno de declarar a quien fuera en 2009, subcomisario de Lonquimay, Carlos Adrián Alanís; hoy en día jefe de la Comisaría Departamental de General Acha. Más tarde de lo previsto, el imputado llegó al Juzgado Federal de Primera Instancia de Santa Rosa, junto a su abogado defensor Guillermo Galcerán, aunque al igual que Rogers en la jornada previa, se negó a prestar declaración.
Ahora, salvo algún pedido de la defensa, la jueza subrogante Iara Silvestre cuenta con dos semanas para resolver la situación judicial de los imputados.

Fuente: La Arena
Enlace: Gloria Abratte relató detalles del caso «Good Night»