No quiero más hombres que nos elijan como pedazos de carne, Alika Kinan, víctima de Trata 2


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“Si bien es un daño irreparable, este juicio es una manera de empezar a reparar algo. Yo no quiero que haya más trata. No quiero que haya más prostitución. No quiero que haya más hombres que crean que pueden ir y elegir consumir un cuerpo como si fuera un pedazo de carne. La libreta sanitaria que requería la municipalidad para ‘trabajar’ en los cabarets es igual al control del Senasa para la carne. Eso era yo y son muchas mujeres: carne humana apta para ser consumida”. Alika Kinan todavía está conmocionada por su declaración ante el Tribunal Oral Federal de Ushuaia, donde en este momento se debate el primer caso en el que una víctima de trata querella a sus proxenetas por explotarla sexualmente y al Estado por facilitar de alguna manera esa explotación.

Nerviosa, alterada, ansiosa, intenta tragar un sandwich mientras habla con Clarín. Sabe que es la protagonista de un juicio histórico que puede abrirle paso a otras víctimas que hasta ahora nunca se animaron a declarar. Y también sabe que se están poniendo en jaque acciones hasta hace no mucho naturalizadas por todos: como la famosa libreta sanitaria expedida por la Dirección de Comercio de la Municipalidad de Ushuaia para trabajar en los clubes nocturnos.

“Lo primero que hacían cuando llegabas al aeropuerto era llevarte a una clínica para ver si tenías HIV o enfermedades venéreas. Querían ver que estuvieras sana para que no se contagiaran los clientes”, dice Alika.

“No es que importara la salud de las mujeres. Si estabas enferma y no podías trabajar te ponían una multa. Todas las noches terminábamos borrachas de tantas copas que nos hacían tomar, porque cuantas más copas, más ganancia para ellos. Si estabas indispuesta también tenías que trabajar, poniéndote una esponja para que no se notara. Y si te quedabas embarazada tenías que abortar”. Alika habla después de cuatro años de un profundo trabajo interior, apoyada por una psicóloga. Igual ya está rota. Lo sabe, lo dice: “Lo que hicieron conmigo es irreparable. Por eso hoy peleo contra los proxenetas y el Estado, pero sé que voy a estar toda mi vida luchando contra miles de patologías”.

Antes del juicio, fue sometida a una pericia psiquiátrica por parte de peritos oficiales del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema que probaron el daño psicológico.

Alika Kinan Sánchez fue rescatada en la madrugada del 9 de octubre de 2012 del Sheik. La primera vez que había pisado ese cabaret fue en 1996. Entonces tenía 19 años. “Empecé a trabajar ahí el primer día que llegué. Trabajé 90 noches seguidas. Me felicitaban”. Al amanecer, al terminar, le daban una bolsa de hielo para que se sentara un rato sobre el frío. Eso le iba a hacer bien, le decían.

Ayer Alika eligió ir a la sala del tribunal a presenciar el juicio. Una sala muy pequeña en el centro de la ciudad. A pocos metros, los imputados le clavaban la mirada. Se trata de Pedro Montoya, de 57 años, y su mujer, Ivana Sánchez, de 38, padres de una hija adolescente. Y Lucy Alberca Campos, peruana, de 32 años, juzgados “por los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual”. Además, Alika demanda civilmente a los imputados y la Municipalidad –por facilitar el trabajo en el cabaret–, y pide una reparación económica de $ 2.300.000.

“Quiero dejar una huella, que este juicio logre que haya cambios sociales reales. Quiero que se deje de encubrir la trata y a los prostíbulos porque los únicos que se benefician son los proxenetas. Las únicas que no ganan nada con esto son las mujeres”. Alika no pasa la comida. Le avisa a los dos guardaespaldas que le puso la Justicia que va a salir a fumar, fuma. Los hombres esperan, ella fuma un cigarrillo tras otro.

Fuente: Clarin


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2 ideas sobre “No quiero más hombres que nos elijan como pedazos de carne, Alika Kinan, víctima de Trata

  • Raúl Vescallo

    Hay un proxeneta llamado Artyom Reshetnyak, que explota a una chica llamada Luciana Valentina Martínez Barrios. Actualmente la está explotando en el departamento de Viamonte 749, piso 15, departamento 1. Tiene publicado un artículo en donde dice que quiere alquilar un departamento de 10 ambientes para prostituir a más mujeres. ¿Pueden hacer algo para parar a esta basura? Todavía no está protegido por nadie. Pretende que su «trabajo» de proxeneta sea reconocido por la sociedad.