Cómo funcionaba la pantalla de la Ammar


Print Friendly, PDF & Email

La causa judicial en la que está involucrada una dirigente de una agrupación que históricamente defendió el trabajo sexual se inició en abril de 2013 a partir de una denuncia recibida en la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata de la Nación, en la que intervino el Ministerio Público Fiscal. Durante la pesquisa, que demandó alrededor de cinco meses, se hicieron escuchas telefónicas, de donde surgen claramente la connivencia policial y el vínculo de la dueña de los prostíbulos con Claudia Brizuela.

La banda desbaratada captaba a las víctimas a través de avisos publicados en los diarios en los que solicitaban “señoritas”. Las obligaban a hacer turnos de 12, 24 y 36 horas seguidas y llegaban a hacer hasta 18 “pases” por día. Las amenazaban con quemarlas con ácido si no atendían a todos los hombres que les imponían. De lo que pagaban los clientes, les descontaban entre el 30 y el 70 por ciento. Los explotadores les daban vivienda y comida que les descontaban de su aparente ganancia. Además, las víctimas les tenían que pagar a los tarjeteros y personal de limpieza una suma diaria de entre 25 y 50 pesos. Inclusive debían preguntarles a los encargados y dueños de los prostíbulos a qué hora podían dormir y comer. También las despertaban de sus descansos para obligarlas a atender a los clientes por fuera del turno asignado. La pesquisa estableció que además de obligar a las víctimas de trata a afiliarse al gremio –cobrándoles 100 pesos por mes—, las hacían practicar simulacros de allanamiento para que dijeran que “trabajaban por su cuenta en cooperativas”, si llegaban fuerzas de seguridad al lugar. Los “privados” contaban con mecanismos de seguridad como cámaras de video, barretas en las puertas o jaulas de contención. Entre las víctimas había mujeres argentinas y extranjeras, todas ellas en situaciones de extrema vulnerabilidad social. Las condiciones de higiene y salubridad de los burdeles eran muy precarias. Las direcciones donde funcionaban eran Lima 1471 y 1035, de la ciudad de Buenos Aires, y, en San Miguel, en Alem 1616, Malnatti 1540, Mitre 1878, Tribulato 1382, Paunero 1868, Roca 1269 y Balbín 1010.

fuente Página 12

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.